Para aplicar correctamente el well aging, primero debemos entender qué ocurre bajo la superficie.
Pérdida de firmeza y elasticidad
A partir de los 25 años empezamos a perder colágeno, pero es en la madurez cuando esta pérdida se hace visible en forma de flacidez y descolgamiento del óvalo facial. Por eso, es fundamental aportar ingredientes que estimulen la síntesis natural de estas fibras.
El uso de nuestro Liftactiv Collagen Specialist 16 Crema de día es una estrategia excelente. Formulada con péptidos pro-colágeno, esta crema ayuda a corregir los signos de la pérdida de colágeno, mejorando la tonicidad y definiendo los contornos del rostro, lo que encaja perfectamente con la búsqueda de una piel resiliente.
Cambios en la hidratación y la barrera cutánea
Durante la perimenopausia y menopausia, muchas mujeres notan que su piel se vuelve seca, áspera e incluso siente picor. Esto se debe a la disminución de la producción de sebo y lípidos que mantienen la barrera cutánea intacta. Sin esta protección, el agua se evapora y la piel pierde su volumen natural.
Para recuperar esa densidad y confort, es necesario recurrir a fórmulas ricas y nutritivas. Nuestra Neovadiol Longevity Crema Volumizadora está diseñada específicamente para esta etapa, ayudando a redensificar la piel y aportar ese "relleno" visual que se pierde con los cambios hormonales, devolviendo la jugosidad al rostro.
Aparición de arrugas y líneas de expresión
Las arrugas no son solo fruto de la edad, sino de la gesticulación y la falta de elasticidad. En el enfoque well aging, tratamos las arrugas no para borrarlas artificialmente, sino para suavizarlas y evitar que se conviertan en surcos profundos que den aspecto de tristeza o cansancio permanente.