No todas las imperfecciones estivales son iguales. Dependiendo de la causa y las características de tu dermis, pueden manifestarse de diferentes maneras. Identificar qué tipo de granitos después de tomar el sol han aparecido es el primer paso para elegir el protocolo adecuado.
Acné por efecto rebote
Es el más "traicionero". Aunque inicialmente la radiación parece secar las imperfecciones, la piel reacciona a esta agresión produciendo más grasa para compensar la sequedad. Semanas después, este exceso de sebo acumulado bajo la piel engrosada provoca un brote severo de granitos por el sol.
Granitos por calor y sudor
El aumento de temperatura y la transpiración juegan un papel crucial. El sudor, al mezclarse con células muertas, puede irritar el conducto pilo sebáceo y provocar pequeñas protuberancias rojas. Este tipo de granitos por el sol es común en zonas de roce como el escote o la espalda.
Acné de Mallorca
Conocido técnicamente como acné aestivalis, es una reacción específica a la radiación UVA en combinación con ciertos lípidos de cosméticos o del propio sebo. Se caracteriza por pápulas que causan picor y suele afectar a mujeres jóvenes o de mediana edad en las primeras exposiciones de la temporada.
Imperfecciones post-exposición solar
Tras el verano, la piel puede quedar sensibilizada. Los poros se obstruyen con facilidad debido a la oxidación del sebo producida por los rayos UV. Además, la microinflamación latente puede exacerbar las imperfecciones preexistentes, dando lugar a nuevos brotes de granitos por el sol.
Brotes por daño en la barrera
Cuando la barrera cutánea está comprometida por la agresión solar, perdemos agua y lípidos esenciales. Una piel deshidratada y vulnerable es menos capaz de defenderse de las bacterias, lo que puede desencadenar brotes inflamatorios y otras afecciones.