Verdadero o falso: mitos comunes sobre la caspa

¿Son las mujeres más propensas a tener caspa que los hombres? ¿La edad, el entorno o el estilo de vida influyen en la prevalencia de la caspa? Separamos la realidad de la ficción.

Verdadero o falso: las mujeres suelen tener más a menudo caspa que los hombres

FALSO
La caspa está relacionada con un desequilibrio del microbioma, que se desarrolla más rápidamente en zonas ricas en sebo. Esta combinación hace que la caspa grasa se adhiera al cuero cabelludo en forma de escamas gruesas. Los estudios han revelado que, en general, los hombres son más propensos a tener caspa que las mujeres [1]. Además, las investigaciones muestran que determinados grupos étnicos son más propensos a tener caspa que otros. En concreto, un estudio descubrió que la prevalencia de la caspa oscilaba entre el 81 % y el 95 % en afroamericanos, entre el 66 " y el 82 % en caucásicos y el 30 % y el 42 % en chinos [2]. Obtén más información sobre la diferencia entre los distintos tipos de caspa.

Verdadero o falso: si tengo caspa una vez, la volveré a tener

CASI SIEMPRE VERDADERO:
Como ya sabemos, la caspa aparece como resultado de unos niveles excesivos de la levadura mencionado anteriormente (malassezia), que se encuentra en casi todos los cueros cabelludos. En este sentido, la caspa podría describirse como una afección recurrente. Sin embargo, la caspa también puede estar relacionada con los niveles de sebo en el cuero cabelludo, por lo que es más probable que la afección reaparezca en momentos en los que la producción de sebo es mayor de lo habitual, por ejemplo, durante la pubertad.

Verdadero o falso: nuestro entorno influye en la caspa

CASI SIEMPRE VERDADERO:
Aunque la caspa puede afectar a cualquier persona en cualquier momento de su vida, también se ha relacionado con una serie de factores externos. La edad, el estrés e incluso los niveles hormonales pueden afectar a cuán a menudo tienes caspa. Si combinamos malassezia y unos elevados niveles de sebo, se forman unas escamas grasas. Esto, a su vez, fomenta un aumento más rápido de las células de malassezia en el cuero cabelludo, creando un círculo vicioso. Esto se agrava aún más en quienes presentan un cuero cabelludo con una producción elevada de sebo (por ejemplo, los adolescentes) o quienes sufren estrés, que debilita las defensas naturales del organismo y nos hace más susceptibles a los trastornos cutáneos.

Fuentes:
[1] Manuel, F. et al, ‘A New Postulate on Two Stages of Dandruff: A Clinical Perspective’ in International journal of Trichology 3.1 (2011) pp. 3-6
[2] Borda, L. et al, ‘Seborrheic Dermatitis and Dandruff: A Comprehensive Review’ in Journal of Clinical and Investigative Dermatology 3.2 (2015) 10.13188/2373-1044.1000019.

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