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Vitaminas para la piel: ¿cuál se adapta a ti?

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Gracias a los avances de la cosmetología, las opciones para el cuidado de la piel cada vez son más numerosas. Por este motivo, en muchas ocasiones puede resultar complicado elegir el producto adecuado a cada tipo de piel en particular. Sobre todo, cuando se está en la búsqueda de tratamientos efectivos frente a importantes afecciones y se pretende alcanzar los más óptimos resultados.

En todo caso, las vitaminas son un elemento básico al cual siempre recurrir. Su efectividad ha estado comprobada a lo largo de los años y conforman ingredientes tradicionales de toda rutina de belleza. En consecuencia, resulta necesario identificar qué vitaminas son adecuadas para un tipo de piel u otro y su combinación con otros activos. Además de saber qué beneficios tienen al ser utilizadas y qué función desempeñan en la rutina del cuidado facial.

Para la piel seca

Este tipo de piel se caracteriza por signos como descamación, textura áspera, tonalidad apagada o mate, sensación de tirantez y tendencia a la irritación y aparición de arrugas. Esto se debe fundamentalmente a que la producción lipídica es menor a lo normal o que la capacidad de retención de humedad es deficiente. Por este motivo, el tejido es mucho más sensible a los efectos de los factores externos.

En este sentido, la vitamina A resulta un gran aliado para tratamientos y cuidados relacionados con este tipo de piel. Pues su acción favorece la renovación y reparación de las células, lo que representa un proceso fundamental para estabilizar la piel seca o deshidratada.

Esta sustancia, en especial sus componentes derivados como el retinol, son ampliamente utilizados para la reducción de arrugas y demás signos de envejecimiento, así como para el tratamiento de distintos tipos de irritaciones.

Algunos principios activos que pueden combinarse con este nutriente para el tratamiento y cuidado facial de la piel seca son el ácido hialurónico, las ceramidas y los betaglucanos por sus propiedades hidratantes.

Para la piel grasa

Contrario a la piel seca, la piel grasa desarrolla una actividad de las células sebáceas, mayor a los valores normales. Puede evidenciarse con distintos signos, según su propia naturaleza, ya que a su vez puede ser seborreica, deshidratada o asfíctica. Algunas afecciones asociadas a este tipo de piel son la aparición de acné, la irritación y el enrojecimiento.

Aunque las complicaciones de este tipo de piel suelen ser variadas, existen vitaminas de distintos grupos para su tratamiento y cuidado. La vitamina A también cumple una función importante en dicha labor, ya que su actividad regula los niveles de sebo y aumenta el colágeno.

Por su parte, las vitaminas del complejo B y la vitamina C tienen reconocidas propiedades para combatir signos de irritación, infección y enrojecimiento, efectos comunes de la piel grasa. La actividad de estos nutrientes puede combinarse con la bardana, que aporta beneficios similares.

Vitaminas para la piel: ¿cuál se adapta a ti?
Vitaminas para la piel: ¿cuál se adapta a ti?

Para la piel mixta

Este tipo de piel presenta una condición en la que confluyen signos de la piel grasa y la piel seca. En este sentido, las afecciones pueden ser múltiples, por lo que se recomienda optar por una combinación de nutrientes en dosis adecuadas u opciones reguladoras o estabilizadoras.

La aplicación en conjunto de la vitamina B5 con vitamina C y ácido salicílico permite estabilizar los niveles de colágeno en el tejido, así como regenerar las células y evitar tanto la obstrucción como dilatación de los poros para una apariencia mucho más uniforme y saludable.

Para la piel eudérmica

Este tipo de piel hace referencia a la piel normal, con ausencia de alteraciones en sus secreciones o de déficits en su actividad celular. El cuidado de este tipo de piel está orientado en la preservación de su estado natural, por lo que los nutrientes en contacto deben cumplir una función preventiva para proteger su apariencia de distintos factores a los que está expuesta.

La vitamina C es ideal para todo tipo de piel, razón por la cual, por excelencia, es un nutriente básico de toda rutina de cuidado facial. Posee propiedades antioxidantes que evitan el estrés oxidativo de las células, causante de los signos de envejecimiento, además de regular las secreciones de la piel para mantener su aspecto natural.

Una opción atractiva de esta vitamina en el mercado de la cosmética la presenta Liftactiv con las Peptide-C Ampollas Antiedad que poseen un 10% de vitamina C pura en combinación con biopéptidos antiedad, ácido hialurónico de origen natural y agua volcánica, que brindan una protección global antioxidante y anti polución, y reducen arrugas de distintas características, además de ser ideales para todo tipo de piel.

Vitaminas para la piel
Vitaminas para la piel: ¿cuál se adapta a ti?

La piel del rostro, sin duda alguna, es la zona más delicada del tejido cutáneo, pues es el área que exterioriza con mayor facilidad signos de envejecimiento, enrojecimiento por distintas patologías y resequedad a causa de factores atmosféricos, entre otras señales. La acción de las vitaminas en el organismo favorece el desarrollo del metabolismo y el funcionamiento de las células, razón por la cual dichas sustancias son un importante aliado para la restauración y mantenimiento saludable de la piel, especialmente en un área tan sensible como la cara.

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