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Las funciones
del cuero cabelludo

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del cuero cabelludo

Las funciones del cuero cabelludo

Por encima de todo: ¡proteger!
Varios sistemas de barrera garantizan ampliamente la principal función protectora del cuero cabelludo.
El primero de ellos es el cabello, una fina red filtrante.
El segundo es el manto hidrolipídico, a menudo en el olvido, pero que capta buena parte de la atención de los investigadores.
Por último, la capa córnea recubre la epidermis como una "corteza" firme.

El cabello
El cabello protege el cuero cabelludo frente a las agresiones medioambientales, como los rayos UV o
el calor. Sin embargo, la protección no es total porque el canal folicular
de cada cabello representa una entrada para agentes microscópicos.

El manto hidrolipídico
Por encima de la capa córnea, el manto hidrolipídico funciona como una segunda barrera frente a las agresiones exteriores.
Se trata de una emulsión de secreciones sebáceas y sudorales.
Reduce la permeabilidad superficial al agua, lo que ralentiza su evaporación.
La parte lipídica desempeña una importante función, ya que retiene sustancias higroscópicas (con gran tendencia a absorber la humedad) dentro de la capa córnea. Dichas sustancias, denominadas NMF (factores hidratantes naturales), son un grupo de varios constituyentes (aminoácidos libres, urea, sales minerales...).
Este manto también protege de microorganismos con potencial patógeno al alimentar a microorganismos residentes para evitar que los demás proliferen.
Por tanto, es importante recordar que el manto hidrolipídico, a pesar de sus problemas secundarios, constituye uno de los elementos de protección esenciales para el cuero cabelludo al prevenir la proliferación de determinadas bacterias.

La capa córnea o estrato córneo
Es un hecho que la epidermis viva del cuero cabelludo no está en contacto directo con su entorno. El estrato córneo la protege.
La capa córnea limita los intercambios entre el entorno y los tejidos biológicos que se encuentran debajo de él.
Por este motivo, el cuero cabelludo presenta una permeabilidad natural baja a los gases y líquidos, lo que le permite resistir mejor las agresiones químicas.
Está formado por células muertas, los corneocitos, sin núcleo ni actividad biológica. Proceden de la última fase de la diferenciación de queratinocitos.
Planos y apilados de forma irregular, los corneocitos forman una clase de nichos ecológicos que constituyen un hábitat ideal para albergar microorganismos.
Un cemento lipídico mantiene conectadas estas células muertas y unas uniones firmes, los corneodesmosomas, refuerzan esta red para garantizar el efecto de barrera.
Es como una fortificación alrededor del perímetro del cuero cabelludo.

Y hablando de protección...
El cuero cabelludo se ve sometido a clases de agresiones muy específicas.
En comparación con las demás áreas de la piel, es propenso a múltiples agresiones mecánicas, térmicas y químicas.
La fricción de toallas y del cabello (la queratina capilar dura sobre la queratina blanda del cuero cabelludo), cepillar, peinar, aire caliente (del secador), pinzas para el cabello, productos que no están diseñados para él...

Por tanto, resulta necesario protegerlo frente a:

  • Efectos mecánicos y químicos
  • Microorganismos posiblemente patógenos
  • Radiaciones solares
  • Variaciones térmicas y riesgos de deshidratación





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