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Slow Age ha sido testado en condiciones de vida reales

Hemos hablado con Sabine Laquieze, dermatóloga responsable de un centro independiente de investigación bio-médica que lideró los tests cosméticos del producto Vichy Slow Age.

P: Slow Age se sometió a unos tests sin precedentes. ¿Nos puedes contar más?

R: Por primera vez, Vichy testó la eficacia de su nuevo producto Slow Age comparándola con un grupo de mujeres que continuó utilizando su cuidado de la piel habitual.

P: ¿Cuál fue el razonamiento detrás de este estudio clínico? ¿Cómo se desarrolló la idea?

R: La idea era demostrar la eficacia del producto con el paso del tiempo y en condiciones de vida reales con mujeres reales, en lugar de realizar tests en laboratorio.

P: ¿Cuál era la finalidad de este formato de pruebas?

R: El objetivo era contar con dos grupos iniciales idénticos sujetos a nueve factores de exposición (variables externas como rayos UV, polución, tabaco o clima, y variables internas como fatiga, estrés, emoción, hábitos alimenticios y de sueño) y en concreto que los dos grupos tuvieran la misma exposición a rayos UVA. Al estar perfectamente igualados, las comparaciones serían válidas.

P: ¿Cuántas mujeres participaron en este test y bajo qué condiciones?

R: Participaron 120 mujeres divididas en dos grupos. Un grupo utilizó Slow Age y el otro continuó con su cuidado facial habitual. Entrevisté a las mujeres durante la fase de selección para comprobar la idoneidad de los criterios clínicos, con un cuestionario sobre su estilo de vida y factores emocionales y ambientales. Las mujeres seleccionadas recibieron un sensor de rayos UV, y volvieron cada 15 días para medir las lecturas. El estudio duró dos meses y las evaluaciones clínicas se realizaron al comienzo del mismo y posteriormente, al finalizar cada uno de los meses de estudio.

P: ¿Por qué era tan importante medir el impacto de los rayos UV?

R: Todas las evidencias muestran que los rayos UV tienen un gran impacto en el envejecimiento de la piel, siendo responsable del 80% del proceso. Contar con un mismo factor de influencia principal era imprescindible para poder comparar los dos grupos. Normalmente esto se hace en un entorno de laboratorio controlado, por lo que una pulsera que monitorizara la exposición a los rayos UV era la única forma de ser igual de rigurosos en la vida real.

P: ¿Puede revelarnos algunos de los resultados de este estudio?

R: Nos dimos cuenta que al comparar con el grupo que siguió con su rutina habitual del cuidado de la piel, el grupo que utilizó Slow Age, mostraba una mayor reducción de la aparición de manchas oscuras, arrugas en las mejillas, pérdida de vitalidad y visibilidad de los poros. Sobre todo, la gran mayoría de mujeres del grupo que utilizó Slow Age afirmó que sentía la piel más calmada (97%), más suave (92%) y más luminosa (81%) inmediatamente después de comenzar a utilizar el producto, mientras que tras ocho semanas, el 89% afirmó que su piel se había vuelto más suave, el 87% que su piel se había vuelto más saludable y un 71% que su piel estaba más fuerte.

La Redacción

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