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10 situaciones en las que quieres rascarte la cabeza, pero ¡no puedes!

A veces sientes que el cuero cabelludo te molesta, como si quisiera decirte: “¡necesito un tratamiento!”, pero no es posible rascarse en ese momento.

Si eliges el champú adecuado, no tendrás que pasar un mal rato en las siguientes situaciones:

Prisión

Las esposas no te dejan rascarte la cabeza y tendrás que aguantarte hasta que te den la libertad condicional ya que quizá en comisaría no tienen champú calmante Dercos…

Transporte público

De pie en el autobús y bajo las axilas de un extraño, no es el mejor momento para rascarse la cabeza. Aunque puedas mover el brazo hasta la cabeza, te fulminarán las miradas de desaprobación de los otros pasajeros. Tú no quieres ser esa persona.

Alfombra roja

Puedes estar segura de que incluso el movimiento más sutil y pequeño de la historia para rascarte será captado por la cámara de un paparazzi de lo más inoportuno, lo que hará que pierdas la oportunidad de formar parte de la lista de “las mejores vestidas”.

La suegra

Estará atenta para captar cualquier defecto por muy pequeño que sea, y sabes que no lo dejará pasar. En las celebraciones familiares aprovechará para decirte delante de todo el mundo: “¿Todavía te pica?” ¡No le des esa satisfacción!

Supermercado

No porque sea embarazoso (que también), sino porque con una bolsa en cada mano es físicamente imposible rascarse la cabeza. Mejor ni lo intentes o habrá huevos esparcidos por todo el aparcamiento.

En el escenario

Has esperado muchos años tu momento para brillar como Grizabella en el musical de “Cats”, pero por tu cabeza solo pasan hormigas, metafórica o literalmente.

Haciendo cola

Ni se te ocurra compartir tus problemas capilares con las personas que te encuentras en la cola del banco, de una tienda o de la oficina de correos. Si de verdad te quieres rascar, abandona tu turno como castigo.

Comiendo con las manos

¡Manos arriba! Si te rascas la cabeza antes o durante una comida en la que uses las manos, recibirás las miradas de repulsión de los demás comensales. Aunque por lo menos, nadie querrá compartir la comida contigo.

En el dentista

En este contexto resulta prácticamente imposible rascarse, lo cual nos lleva a un punto que no tiene nada que ver: ¿por qué los dentistas te hacen preguntas cuando tienes la boca abierta?

En la bici

Muy desaconsejable a menos que seas de esas personas que pueden montar en bici sin manos, en tal caso, ¡enséñanos!

La Redacción

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